Día: 20 julio, 2017

¿Por qué contamos las aves?

¿Por qué es importante contar aguilillas, halcones y milanos en la Costa Central de Veracruz? 

Las aves se cuentan con técnicas especiales para conocer el estado de sus poblaciones y poder estar atentos y alertas, ya que el tamaño de una población de aves es una medida de la salud de la especie. Si observamos una disminución, entonces se puede emitir una alerta para que sea colocada en las listas de especies amenazadas o en peligro de extinción.

Grupo de aves. Archivo fotográfico VRR

Las causas de que el número de aves disminuya son muchas, pero algunas de ellas son la contaminación, la pérdida de hábitat, la cacería, la captura ilegal entre otras.

Existen muchos programas dedicados al conteo de las aves como es el Conteo Navideño (CBC), el Censo de Aves Reproductoras (BBS), el monitoreo de aves acuáticas migratorias (NAWMP) y el Monitoreo de Sobrevivencia de Invierno (MOSI).

 Archivo fotográfico VRR

Aquí en Veracruz, es de los pocos sitios en el planeta en donde la concentración de aves migratorias es tan alta, que permite establecer un programa de monitoreo de las poblaciones de aves migratorias.

Casi toda la población de aguililla alas anchas y un gran porcentaje de aguililla de Swainson y fuertes proporciones de una docena de especies se concentran cada año en este estrecho espacio, permitiendo a los conservacionistas la única oportunidad del año y en el mundo, para monitorear las poblaciones de estas especies: Ya que en sus zonas reproductivas, su distribución es muy amplia y es muy difícil verlas y por lo tanto contarlas.

 Archivo fotográfico VRR
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Historia del Proyecto

Los primeros registros de la migración de aves rapaces en Veracruz fueron hechos por Francis Chapman, hace aproximadamente 100 años.

Hacia la primavera de 1960, R. Andrle observó algunas aves migratorias de Norteamérica en la Sierra de los Tuxtlas, al sur del estado. En este trabajo se dio a conocer la importancia de la migración de la aguililla de Alas Anchas y de la aguililla de Swainson en Veracruz.

El primer trabajo formal sobre la migración de aves rapaces en Veracruz fue hecho por J. M. Thiollay en la primavera de 1978. El ornitólogo realizó un conteo de aves durante 23 días, cuyos resultados fueron 262,110 individuos de 16 especies de rapaces. Para 1989, otro grupo de ornitólogos interesados en las rapaces y la migración, entre ellos, Frederick C. y Tilly, añadieron otras observaciones sobre la migración y el comportamiento de las diferentes especies de aves migratorias.

Por otra parte, desde los años 80, un grupo de jóvenes amigos y entusiastas biólogos habían observado que durante el otoño podían observarse en Veracruz diversas especies de aves que normalmente no se veían en otra estación del año. Durante varios años, salieron al campo y observaron una infinidad de especies, entre las que destacaban halcones, aguilillas, gavilanes, milanos, águilas pescadoras, ictíneas -todas ellas conocidas como aves rapaces-, pero también se observaban transitar millones de libélulas, golondrinas, colibríes, chipes, mosqueros, calandrias, patos, cormoranes, anhingas, pelícanos, cigüeñas y en cierta ocasión, un jabirú.

Pero no fue sino hasta 1987 cuando el mismo grupo de amigos, dirigidos por el ahora Dr. Ernesto Ruelas Inzunza, inició la observación formal de la migración de aves rapaces y se establecieron estaciones de conteo de aves en Las Minas, Cerro Macuiltepetl, Rinconada, Cerro Gordo, Chichicaxtle, Cardel y Chachalacas.

Finalmente, en 1991 y con el apoyo de Hawk Mountain Sanctuary (HMS) y Hawk Watch International (HWI) comenzaron a realizarse los primeros monitoreos formales. La narración que hace Scott Weidensaul en su libro “Living on the Wind Accross the Hemisphere with Migratory Birds” da cuenta de la maravillosa experiencia que en esta época vivieron para poder establecer el protocolo de monitoreo y definir la ubicación ideal de las estaciones de conteo a largo plazo.

“Ernesto Ruelas era un biólogo entusiasta de las aves y en especial de las aves rapaces. Junto con varios colegas y amigos y 15 jóvenes mexicanos, la mayoría estudiantes de la universidad y con voluntarios de HMS como Jeanne Tinsman y John Haskell de HWI. Grupos de contadores se establecieron a lo largo del centro de Veracruz con el único objetivo de contar las aves que migraban por Veracruz y de esta forma contar con los primeros datos que señalarían la magnitud de este evento migratorio. En esos primeros días, no teníamos ni idea de lo que estábamos por descubrir”

“En aquellos primeros días, fue un grupo grande y entusiasta de biólogos que mientras unos contaban, otros capturaban los datos y otros trataban de educar e informar a niños, escuelas y productores locales sobre la importancia de este fenómeno y las actitudes negativas que tenían hacia las aves rapaces”

“Ese día, me puse a pensar, ¿he visto más halcones de los que he visto en cuánto tiempo? ¿Veinte años de estar en las cimas de las montañas de Pennsylvania? ¿Toda mi vida? Aún estaba yo reflexionando en esto, cuando Liliana sumó las columnas de números en su hoja de conteo, se encontró que habíamos contado la asombrosa cantidad de 88.000 aves rapaces”

Sin duda, este entusiasta grupo de biólogos, habían descubierto lo que nunca se habían imaginado: uno de los corredores de aves migratorias más espectacular en el planeta Tierra.

Después de realizar las primeras pruebas, se decidió adaptar la metodología desarrollada por HMANA (Hawk Migration Association of North America), y durante el periodo 1992-1994 se llevaron a cabo los detalles de adaptación y la temporalidad del esfuerzo de conteo, lo que se logró en 1995, año a partir del cual se ha usado la misma metodología. Estas características hacen que el programa de monitoreo sea único en la generación de información a largo plazo sobre poblaciones de aves migratorias.

Aunado al programa de conteo de las poblaciones de aves, también se desarrolló un Programa de Educación Ambiental, con la finalidad de dar a conocer este maravilloso fenómeno, así como la importancia de la región central de Veracruz a nivel mundial, principalmente entre la población de la zona, escuelas, niños, maestros, cazadores y demás habitantes.

Durante los más de 23 años que ha durado el programa, han participado como contadores y colaboradores más de 100 personas de todo el mundo, quienes han recibido capacitación en identificación y estimación de aves rapaces migratorias y en temas de educación ambiental.

En el año 2007 se inauguró el Observatorio de Aves Migratorias Dr. Mario A. Ramos, el cual, además de servir como estación de monitoreo, se ha convertido en un Centro de Educación Ambiental al que acuden escuelas de diferentes niveles educativos, universidades y públicos.

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